

Hola. ¡Somos el equipo de 3D ACADEMY!
En esta ocasión les presentamos el testimonio de Mizuki, quien eligió el curso de clases individuales de 3D ACADEMY en la isla de Cebú, Filipinas, y logró superar el miedo de "no poder hablar inglés" hasta encontrar su propio estilo para estudiar en el extranjero.
Lo que la impulsó a pensar en estudiar en el extranjero fue, nada menos, la experiencia de su hermana mayor en Toronto.
"Mi hermana se veía radiante. Yo también quise, algún día, intentarlo en el extranjero."
Sin embargo, en cuanto empezó a considerar seriamente la idea de "estudiar en el extranjero", surgieron muchas dudas, una tras otra: el nivel de inglés, el costo, la seguridad, su propia personalidad...
Aun así, Mizuki buscó ese "pequeño paso" que se ajustara a ella y encontró 3D ACADEMY, especializada en clases individuales, y así partió rumbo a la isla de Cebú.
En este artículo les compartimos, con todo detalle y con su voz real, la historia de estudiar en el extranjero de Mizuki.
Mizuki eligió únicamente clases individuales, en lugar de clases grupales. Y dentro de ese formato, puso en práctica una forma de aprender totalmente propia.
"En las clases de inglés, al principio uno se pone nervioso pensando '¡tengo que hablar como sea!'. Pero yo, en cuanto el profesor decía alguna frase y pensaba 'ah, esta la puedo usar', la repetía en voz alta de inmediato."
Al comienzo las palabras no le salían con facilidad, pero al repetir en voz alta las expresiones que usaba el profesor, fue incorporando poco a poco un "inglés natural", según cuenta.
Por ejemplo, cuando durante una clase el profesor dijo "That makes sense" (tiene sentido), pensó "¡esto se puede usar muchísimo en una conversación!" y enseguida lo empezó a usar ella misma.
En 3D ACADEMY, muchas clases incluyen tareas y preparación previa asignadas por el profesor, lo que permite dedicar bien el tiempo al repaso.
Al principio, Mizuki se lo tomaba muy en serio, con la idea de que "tengo que hacer todas las tareas que me dan sin falta".
Pero en un momento se dio cuenta de algo.
"Por más que uno intente hacerlo todo bien cada día, hay momentos en que el ánimo no acompaña. Y si me esfuerzo a la fuerza en esos momentos, no se me queda nada en la cabeza y tampoco disfruto la clase."
Desde entonces, empezó a decirle directamente al profesor "hoy prefiero no hacer la tarea", o simplemente se saltaba la tarea en los días en que no tenía ánimo, cambiando así a una forma de aprender que respeta sus propios sentimientos y su propio ritmo.
Por supuesto, esto no significa "no hacer nada", sino una actitud con matices claros: "hacerlo bien cuando sí se puede".
"Los días en que me preparo bien la noche anterior y llego así a la clase, todo fluye muchísimo mejor. Así que noto perfectamente la diferencia respecto a los días en que no lo hice. Y creo que, precisamente por eso, es importante decidir una misma qué es lo que se quiere hacer cada día."
Decirle al profesor "hoy no quiero hacer la tarea" requiere, sin duda, bastante valor.
Pero Mizuki cuenta que, en realidad, se alegra de haberlo dicho.
"Justamente porque son clases individuales, la cercanía con el profesor es mayor, y él conoce bien mi personalidad y mi estado de ánimo. Por eso, ser sincera funciona mejor para la relación."
Descansar los días en que no tiene ánimo y concentrarse los días en que sí puede esforzarse: de esa manera, Mizuki logró convertir el "estudio de inglés" en algo placentero en lugar de una obligación, y ese es su estilo particular de clase.
Mizuki cuenta que el primer mes fue realmente una sucesión de nervios. Incluso durante las clases, pensaba cosas como "¿qué pasa si no logro explicarme bien al profesor?" o "qué vergüenza si me hacen una pregunta y no puedo responder", y la ansiedad siempre iba primero.
Que esa misma Mizuki ahora pueda decir con total naturalidad "hoy no quiero hacer la tarea", expresando claramente su propia voluntad, es un cambio enorme.
"Poder expresar mis propios sentimientos correctamente en inglés también es, en sí mismo, un logro. Si fuera la de antes, creo que me habría contenido, sin decir nada, y simplemente habría hecho la tarea tal como me la dieron."
Por supuesto, esto no es simple "capricho", sino una muestra de que conoce bien su propio estado y su estilo de estudio, y que profundiza su aprendizaje de la manera más efectiva para ella.
Dentro del aprendizaje del inglés, la comprensión auditiva y la escritura son, para los principiantes, dos de los campos con mayor dificultad.
Mizuki recuerda que, al principio, aunque lograba escuchar las palabras que decía el profesor, le costaba mucho anotarlas en su cuaderno.
"Sentía que había escuchado bien, pero no sabía cómo se escribía, o incluso no estaba segura de qué era exactamente lo que había dicho..."
Pero ahora es capaz de anotar sin problema, en el momento, las palabras que escucha. Poder escribir tal cual lo que se oye es una prueba clara de que su comprensión auditiva y su vocabulario han mejorado.
"También se me hizo más rápido tomar apuntes durante la clase, y siento que poco a poco me voy acostumbrando a 'pensar en inglés'."
Además, últimamente su mirada se dirige de forma natural hacia los carteles y letreros en inglés en la calle, y termina leyéndolos pensando en su significado.
"Antes no les prestaba ninguna atención, pero ahora reacciono pensando '¡esta palabra la vi en clase!' (risas)"
Al principio, Mizuki solo podía hablar en inglés encadenando palabras sueltas. Pero, gracias a la acumulación de clases y al cuidadoso apoyo del profesor, poco a poco fue logrando hablar con oraciones completas.
"Al principio era algo así como 'Go... eat... food...', tan entrecortado que hasta a mí me daba risa. Pero el profesor, cada vez, me corregía diciendo 'en este caso se dice así', y de tanto repetir esas correcciones, en algún momento me di cuenta de que ya hablaba con oraciones de forma natural."
Que las frases salgan de manera natural en medio de una conversación ya es, en sí mismo, un gran avance. Y esto es, sin duda, el poder de las clases individuales.
A la pregunta "¿usas libros de texto?", Mizuki respondió sin dudarlo: "sí, los uso".
"Hasta ahora he comprado cuatro libros, y ya terminé dos."
En la escuela es posible fotocopiar parte del material, pero Mizuki decidió, a propósito, optar por comprarlo.
"Fotocopiar es un poco engorroso, y si no está en forma de libro las hojas se desordenan y no me gusta. Por eso, desde el principio, compré todo lo que necesitaba."
Tener a mano libros de texto completos facilita la preparación previa y el repaso, y hace que la clase avance con más fluidez.
Además, un libro ya usado se convierte también en "prueba de su propio crecimiento".
"Cada vez que termino un libro pienso 'qué bien lo hice', y al revisarlo noto que entiendo mucho más que antes, y eso me da muchísima alegría."
En contraste con los días de semana, llenos de clases, para Mizuki los fines de semana eran un momento importante para "tomar aire". Sin embargo, no se trataba solo de divertirse: también aprovechaba para vivir la interculturalidad y practicar inglés en escenarios distintos a los habituales, pasando así un tiempo muy enriquecedor.
"Lo que más solía hacer era ir al centro comercial con amigos. Ir de compras, charlar en algún café... me gustaba porque podía sentirme como en Japón, y eso me daba tranquilidad."
Para Mizuki, uno de los recuerdos de fin de semana que más le marcó fue una pequeña excursión al "pueblo natal de su profesor". Viajó junto con él, quedándose a dormir, a un lugar llamado isla de Bantayan, en el norte de Filipinas.
"La isla de Bantayan tenía, de verdad, la playa más hermosa que había visto hasta entonces. El color del mar, el azul del cielo... un paisaje que difícilmente se ve en Japón, casi como un sueño."
Sin embargo, la "vida real del campo" que vivió allí también se convirtió en uno de esos recuerdos inolvidables.
"Me hospedé en la casa de la familia del profesor, y para empezar, el baño era del tipo donde uno saca agua de un balde y la tira una misma. La ducha tampoco tenía agua caliente, así que había que bañarse con agua fría. Tampoco había internet, así que al principio me desconcertó bastante."
A través de esa experiencia, volvió a darse cuenta de lo cómoda y bien organizada que era, en realidad, la vida en 3D ACADEMY.
"En la residencia de 3D hay aire acondicionado, hay internet, y el baño tiene agua corriente de verdad (risas). No me di cuenta de lo valioso que era todo ese 'algo normal' hasta que fui al campo."
Junto con el disfrute del viaje, Mizuki pudo aprender también de las diferencias en el entorno de vida. Los fines de semana fueron, así, otro momento valioso para su crecimiento.
Aunque Mizuki se adaptó rápidamente a la vida en 3D ACADEMY, hay algunos puntos en los que sintió que "debería haberse preparado más".
"Me hubiera gustado memorizar más vocabulario. Al final, si hay palabras que uno no conoce, hay un límite tanto para hablar como para escribir..."
Aunque durante las clases se aprende mucho vocabulario nuevo, sintió que tener al menos un "vocabulario mínimo" habría aumentado considerablemente lo que se logra absorber en el primer mes.
En particular, repasar el "vocabulario básico de nivel secundaria" antes de viajar ayuda a entender mejor el inglés del profesor y a trabarse menos durante las conversaciones.
"Cuanto más le cuesta a alguien el inglés, más recomiendo que estudie al menos un libro de vocabulario antes de salir de viaje. ¡Después se lo agradecerá sin falta!"
Otro consejo tiene que ver con el cuidado de la salud.
"Cuando cambia el entorno, es fácil que el cuerpo se resienta por cosas pequeñas, así que hice bien en traer suplementos. Sobre todo tomaba a diario vitaminas y productos para la salud digestiva."
En la isla de Cebú, con su comida distinta y su clima cálido, es fácil desgastar el cuerpo. Mantener el cuidado de la salud como algo cotidiano fue, según cuenta, lo que sostuvo una vida de estudio en el extranjero cómoda y placentera.
Durante la entrevista, Mizuki respondió con una sonrisa de principio a fin, y transmitía un ambiente muy cálido. Ella misma decía "soy muy tímida", pero, como equipo, en ningún momento tuvimos esa impresión.
Es imposible no pensar que eso se debe, precisamente, a la confianza que ganó al poder expresar sus propios sentimientos en inglés.
Siete horas de clase al día, los nervios de aquel primer mes, las palabras que poco a poco pudo escribir, las oraciones que llegó a hablar... todo eso fue tomando forma, dentro de Mizuki, como una acumulación de crecimiento.
Y ahora la espera un nuevo paso: estudiar en Canadá. Siguiendo el camino de su hermana, seguro que Mizuki también encontrará, en ese nuevo país, su propio camino.
No hay duda de que la experiencia en 3D ACADEMY se convirtió en la base de esa confianza y esa fortaleza.
Mizuki, muchas gracias por compartir con nosotros tu maravillosa experiencia. Todo el equipo te apoya de corazón.
La consulta sobre la elección de curso, el costo y las fechas es gratuita. Normalmente respondemos en un plazo de 1 a 2 días hábiles.